lunes, 3 de diciembre de 2007

Solo en el Metro II

En realidad el desarmador no se me clavó demasiado en la pierna y lo saqué sin indicios de sangre o una herida grave.
Me acerqué entonces a los torniquetes en donde busqué a un policía de los que cuidan la entrada del metro y le hice señas para que se acercara, pero como todos lo sabemos, estos polis son mas pazguatos que nada y en realidad no entendía (o no quería entender).
Total que me acerqué a él y le comenté desesperadamente lo que había pasado. Lo apuraba a que me acompañara a buscar a la susodicha tipa pero este zopenco policia nomás no reaccionaba, desesperándome hasta el hartazgo y diciéndome "No joven, yo no veo nada" y después "Pus yo creo que ya se fue"...
Mandándolo en ese momento muy lejos, dejé al inútil policia y corrí a buscar a la loca por mí mismo, pero con semejantes contratiempos obviamente ya no la encontré.
Una chica dentro del metro me hacía señas de que la loca estaba adentro, pero en ese momento el metro cerró la puerta y se fue, dejándome con mi coraje y un recuerdo de aquel atentado hacia mi persona consistente en un desarmador.
En ese momento pensé, "Bueno si esta chica vió a la loca y se dió cuenta que el metro cerraba la puerta, ¿por qué no activó la palanca de emergencia?" con lo que entendí que nadie iba a hacer nada por ayudar.
Con una impotencia acumulada, me dirigí de nueva cuenta a mi trabajo, ahora en la línea 1 (la rosa) y al llegar a la estación Pino Suarez, en la que sube y baja muchisima gente también, se dió un caso de pelea por no se que razón. Yo tenía puestos mis audífonos como es mi costumbre y la verdad es que no me enteré bien de por que peleaban estos tipos (2 hombres).
El punto ahora fue que se salieron del vagón y comenzaron a empujarse y golpearse en el andén y la puerta se cerró, pero entonces una señora gritaba algo deseperada y trataba de abrir la puerta.
Entendí que era la acompañante de uno de los rijosos y accioné la palanca de emergencia para que llegara la seguridad del metro a separar a los tipos y que se abrieran las puertas para que la señora buscara a su acompañante.
Mayúscula sería mi sorpresa a la vez que incomprensible cuando apareció un guardia de seguridad y preguntó "¿Dónde está la palanca?" y se la señalé para que la desactivara.
Cuando pensé que preguntaría por quién o qué se activo la emergencia, simplemente se dió vuelta mientras a sus espaldas continuaban los agarrones en el piso del andén y se fue, así sin más.
Para colmo, la gente dentro del vagón hacía ruidos de molestia y gestos de desaprobación, pero no porque la gente del metro no hacía nada respecto a la pelea, sino porque tuve la osadía de activar la palanca de "emergencia" y hacer que perdieran su tiempo para llegar a sus destinos.
Una vez más caí en la cuenta de que en México, la gente es realmente egoísta, o por lo menos hasta que salgan sus gurus de la TV y les digan que donen un pesito por el Teletón o por sus hermanos de Tabasco...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

pero deberías de venir acá la hermosa Argentina o Colombia o Bolivia, acá los sueldos están para llorar y además en lugares como Argentina la vida es carísima... creo en vez de quejarte tanto deberías ver los lados buenos... te diré que llevo mucho lejos de México y la verdad que tiene demasiadas cosas increíbles... como el sexo con mojigatas por ejemplo.
¿por qué habilitas un moderador de comentarios? deberías aprender a escribir y después hacerlo... o mínimo publica los comentarios, creo que no habrá muchos buenos...

Javo dijo...

Pues gracias por tu comentario aunque ya no entendí si era bueno o malo...
Tienes razón no debería quejarme de que una vieja loca me clave un desarmardor en la pierna y que nadie haga nada por ayudar. En qué estaba pensando cuando escribí esto?...
Me gustaría que me aclararas que significa eso de que no sé escribir? Tal vez tu leíste algo diferente porque en este artículo en particular no hablo de lo cara que es la vida ni menciono la mojigatez de ciertos sectores.
Espero que no por ser anónimo puedas lanzar la piedra y esconder la mano pues esa es la típica actitud que tanto critico de algunos mexicanos.
En fin. Suerte en Sudamérica y ojalá regreses a México para que cumplas tus fantasías sexuales.

Daniel dijo...

El argentino no sabe de lo que habla y la verdad si esta bien torcido el metro, cada loco que te encuentras hasta miedo ya da ir en metro jajajaja en fin buen blog, saludos.