Ah el metro... Tantos recuerdos. A pesar de lo triste o bochornoso de este último suceso que voy a comentar, la verdad es que si me trajo a la cabeza momentos buenos y malos que tuve en el Sistema de Transporte Colectivo.
En fin, aquí la historia.
2 mujeres caen a las vías justo en el momento en el que una intenta tirar a la otra. Lo más curioso del asunto es que la que se lleva la peor parte es la que trata de empujar a la otra en primera instancia.
El video habla por sí solo.
De miedo la actitud de la loca del pantalón negro. Eso pasa cuando se ven demasiadas telenovelas y como dicen por ahí la realidad es más extraña que la ficción ;-)
Casi podría decir que son increíbles las cosas que suceden en el metro, pero después de mis propias experiencias esto ya se vuelve cada vez más común.
Mostrando entradas con la etiqueta locas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta locas. Mostrar todas las entradas
jueves, 6 de octubre de 2011
lunes, 3 de diciembre de 2007
Solo en el Metro II
En realidad el desarmador no se me clavó demasiado en la pierna y lo saqué sin indicios de sangre o una herida grave.
Me acerqué entonces a los torniquetes en donde busqué a un policía de los que cuidan la entrada del metro y le hice señas para que se acercara, pero como todos lo sabemos, estos polis son mas pazguatos que nada y en realidad no entendía (o no quería entender).
Total que me acerqué a él y le comenté desesperadamente lo que había pasado. Lo apuraba a que me acompañara a buscar a la susodicha tipa pero este zopenco policia nomás no reaccionaba, desesperándome hasta el hartazgo y diciéndome "No joven, yo no veo nada" y después "Pus yo creo que ya se fue"...
Mandándolo en ese momento muy lejos, dejé al inútil policia y corrí a buscar a la loca por mí mismo, pero con semejantes contratiempos obviamente ya no la encontré.
Una chica dentro del metro me hacía señas de que la loca estaba adentro, pero en ese momento el metro cerró la puerta y se fue, dejándome con mi coraje y un recuerdo de aquel atentado hacia mi persona consistente en un desarmador.
En ese momento pensé, "Bueno si esta chica vió a la loca y se dió cuenta que el metro cerraba la puerta, ¿por qué no activó la palanca de emergencia?" con lo que entendí que nadie iba a hacer nada por ayudar.
Con una impotencia acumulada, me dirigí de nueva cuenta a mi trabajo, ahora en la línea 1 (la rosa) y al llegar a la estación Pino Suarez, en la que sube y baja muchisima gente también, se dió un caso de pelea por no se que razón. Yo tenía puestos mis audífonos como es mi costumbre y la verdad es que no me enteré bien de por que peleaban estos tipos (2 hombres).
El punto ahora fue que se salieron del vagón y comenzaron a empujarse y golpearse en el andén y la puerta se cerró, pero entonces una señora gritaba algo deseperada y trataba de abrir la puerta.
Entendí que era la acompañante de uno de los rijosos y accioné la palanca de emergencia para que llegara la seguridad del metro a separar a los tipos y que se abrieran las puertas para que la señora buscara a su acompañante.
Mayúscula sería mi sorpresa a la vez que incomprensible cuando apareció un guardia de seguridad y preguntó "¿Dónde está la palanca?" y se la señalé para que la desactivara.
Cuando pensé que preguntaría por quién o qué se activo la emergencia, simplemente se dió vuelta mientras a sus espaldas continuaban los agarrones en el piso del andén y se fue, así sin más.
Para colmo, la gente dentro del vagón hacía ruidos de molestia y gestos de desaprobación, pero no porque la gente del metro no hacía nada respecto a la pelea, sino porque tuve la osadía de activar la palanca de "emergencia" y hacer que perdieran su tiempo para llegar a sus destinos.
Una vez más caí en la cuenta de que en México, la gente es realmente egoísta, o por lo menos hasta que salgan sus gurus de la TV y les digan que donen un pesito por el Teletón o por sus hermanos de Tabasco...
Me acerqué entonces a los torniquetes en donde busqué a un policía de los que cuidan la entrada del metro y le hice señas para que se acercara, pero como todos lo sabemos, estos polis son mas pazguatos que nada y en realidad no entendía (o no quería entender).
Total que me acerqué a él y le comenté desesperadamente lo que había pasado. Lo apuraba a que me acompañara a buscar a la susodicha tipa pero este zopenco policia nomás no reaccionaba, desesperándome hasta el hartazgo y diciéndome "No joven, yo no veo nada" y después "Pus yo creo que ya se fue"...
Mandándolo en ese momento muy lejos, dejé al inútil policia y corrí a buscar a la loca por mí mismo, pero con semejantes contratiempos obviamente ya no la encontré.
Una chica dentro del metro me hacía señas de que la loca estaba adentro, pero en ese momento el metro cerró la puerta y se fue, dejándome con mi coraje y un recuerdo de aquel atentado hacia mi persona consistente en un desarmador.
En ese momento pensé, "Bueno si esta chica vió a la loca y se dió cuenta que el metro cerraba la puerta, ¿por qué no activó la palanca de emergencia?" con lo que entendí que nadie iba a hacer nada por ayudar.
Con una impotencia acumulada, me dirigí de nueva cuenta a mi trabajo, ahora en la línea 1 (la rosa) y al llegar a la estación Pino Suarez, en la que sube y baja muchisima gente también, se dió un caso de pelea por no se que razón. Yo tenía puestos mis audífonos como es mi costumbre y la verdad es que no me enteré bien de por que peleaban estos tipos (2 hombres).
El punto ahora fue que se salieron del vagón y comenzaron a empujarse y golpearse en el andén y la puerta se cerró, pero entonces una señora gritaba algo deseperada y trataba de abrir la puerta.
Entendí que era la acompañante de uno de los rijosos y accioné la palanca de emergencia para que llegara la seguridad del metro a separar a los tipos y que se abrieran las puertas para que la señora buscara a su acompañante.
Mayúscula sería mi sorpresa a la vez que incomprensible cuando apareció un guardia de seguridad y preguntó "¿Dónde está la palanca?" y se la señalé para que la desactivara.
Cuando pensé que preguntaría por quién o qué se activo la emergencia, simplemente se dió vuelta mientras a sus espaldas continuaban los agarrones en el piso del andén y se fue, así sin más.
Para colmo, la gente dentro del vagón hacía ruidos de molestia y gestos de desaprobación, pero no porque la gente del metro no hacía nada respecto a la pelea, sino porque tuve la osadía de activar la palanca de "emergencia" y hacer que perdieran su tiempo para llegar a sus destinos.
Una vez más caí en la cuenta de que en México, la gente es realmente egoísta, o por lo menos hasta que salgan sus gurus de la TV y les digan que donen un pesito por el Teletón o por sus hermanos de Tabasco...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)